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A FAVOR DE UN NUEVO STATUS PARA LOS ANIMALES

 

“Como ya venía revelando la anatomía y la fisiología comparada, está perfectamente probado por la genética: que hay una profunda unidad entre los seres vivos. Biológicamente, el humano participa de esta evolución de las especies y obedece a las mismas leyes que rigen el reino animal.

 

Por tanto, se impone una cuestión objetiva: el animal no es una cosa, una máquina, una mercancía, sino un ser sensible, dotado de un sistema nervioso que registra los principios de placer y dolor.

 

Esta cuestión evidente genera a nivel ético un mandato imperativo de respetar a estos seres sensibles, no en nombre de la propia sensibilidad humana –que podría estremecerse con el espectáculo de crueldad hacia los animales- sino por el propio animal.

 

Incluso si las correspondientes legislaciones en Europa, incluidas las Constituciones de distintos Estados, reconocen la característica sensitiva del animal y otorgan la correspondiente protección, los grupos de presión consiguen excepciones que desembocan en la negación del principio de justicia.

 

En su consecuencia, en todos los países miembros de la Unión, el derecho positivo dicta que el animal es un ser sensitivo que debe ser respetado y defendido ante crueldad y maltrato, pero exceptúa de la norma la cría en sistemas de concentración, las muertes rituales, la experimentación, la caza, donde se mata por diversión, y la tortura en la tauromaquia, donde se matan por espectáculo.

 

El perro y el caballo, los mejores amigos del hombre, teóricamente están protegidos legalmente, pero el zorro, pariente del perro, puede ser perseguido y matado sin miramientos y las “tradiciones locales” son escudos que se enarbolan para perpetuar infinitas crueldades a animales torturados.

 

Los grupos de presión tratan de evitar cualquier debate ético, usando como medio de respuesta los insultos contra mujeres y hombres que, contra el conformismo y los intereses creados, pretenden que se progrese en conciencia, ampliando el círculo de la empatía.

 

Tales grupos de presión actúan respecto del animal como otros actuaron, en un pasado obsoleto, para defender el racismo y las excepciones a la ley y a la protección.

 

Es el momento de establecer un nuevo status para los animales, a la luz de los datos científicos y del avance de la ética contemporánea.

 

Basta de considerar al animal como un objeto, una cosa, para situarlo al nivel de ser sensitivo, sin distinguir arbitrariamente entre animal de compañía, de cría o de la fauna salvaje.

Gérard CHAROLLOIS

Presidente de CONVENTION VIE NATURE-ECOLOGIE RADICALE

http://www.ecologie-radicales.org